Primero acondicionador, después champú


En algunos casos, el orden de los factores sí que altera el producto y ese es el caso del champú y el acondicionador. Estamos acostumbradas a aplicar el champú, aclarar el cabello, después echar el acondicionador, dejar actuar y finalmente aclarar. Pues bien, últimamente ya he escuchado hablar a un par de personas sobre las ventajas de hacer el proceso inverso y aplicar el acondicionador antes que el champú. Los resultados, dicen, son muy buenos, especialmente si tenéis el cabello graso.

Cabello

La explicación reside, según parece, en que de esta forma el champú ayuda a retirar todos los restos de acondicionador. No sé si a vosotras también os ha pasado, pero a mí a veces el cabello me queda apelmazado y sin brillo por no haber aclarado bien este producto. Por tanto, realizando el proceso a la inversa, solucionamos este problema.

Otra opción, que aún no he probado pero de la que me han hablado muy bien, es aplicar el acondicionador primero pero sólo de medios a puntas, que es donde más falta nos suele hacer. Después aclaramos normalmente y a continuación aplicamos el champú y volvemos a aclarar.

Por probar que no quede, ¿no? Quizá descubráis que el cabello os queda mucho mejor.

 


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